La nueva regla para conseguir trabajo: verte bien online
En la era del branding personal, buscar trabajo no empieza con un CV en PDF, sino con un link en bio. Lo que antes era un documento funcional hoy se ha convertido en una declaración visual. Ya no basta con lo que haces, importa también cómo lo presentas. El currículum tradicional cede espacio al portafolio estético.
Portafolios que parecen campañas
Las nuevas generaciones han hecho de la búsqueda laboral un proceso creativo. Los perfiles de Notion, Behance o incluso Instagram se convierten en escaparates diseñados al milímetro: desde la tipografía hasta el espacio en blanco. Todo comunica. Todo importa. Y quien no cuida los detalles, desaparece en el scroll.
Moodboards como identidad profesional
Diseñadores, escritores, fotógrafos, pero también marketers, arquitectos y freelancers de todos los rubros usan moodboards como forma de expresión profesional. El estilo minimalista, las paletas neutras, los íconos cuidados, incluso la foto de perfil: todo forma parte del relato visual que precede al contacto.
¿Diseño como filtro de entrada?
Aunque puede parecer superficial, el diseño del portafolio se ha vuelto criterio de selección. Reclutadores y clientes no solo buscan experiencia: buscan claridad visual, consistencia, personalidad. Mostrar tu trabajo ya no es solo cuestión de contenido, sino de atmósfera. Estética como soft skill.
Una ventaja… y una presión
Esta tendencia plantea nuevas oportunidades, pero también nuevos estándares. No todos tienen formación en diseño ni acceso a herramientas premium. Aun así, el mensaje es claro: hoy, más que nunca, tu presentación digital es tu carta de entrada. Y si puede parecer un feed curado, mejor.