Cuando vestirse es una forma de desaparecer

En plena era de la hiperexposición digital, donde cada esquina puede volverse contenido y cada prenda una oportunidad para destacar en redes, una tendencia contraintuitiva ha ganado terreno: la moda anti-social. Su mensaje es claro: no quiero ser visto. No es timidez, es una decisión estética y política.

Siluetas que ocultan, colores que borran

Este look se compone de tonos oscuros —negro, gris, marrón profundo—, capuchas amplias, gafas oscuras, cortes oversize y materiales que fluyen sin marcar el cuerpo. Inspirado en la estética urbana post-apocalíptica, el normcore, el techwear y el utilitarismo, este estilo proyecta un aura de distancia: estoy aquí, pero no quiero interactuar.

Vestirse como defensa emocional

El fenómeno responde a un hartazgo generalizado. Ansiedad social, fatiga de la imagen, vigilancia constante. En este contexto, vestirse para pasar desapercibido es una forma de autocuidado. El outfit se vuelve armadura: protege, contiene, delimita. No busca atraer miradas, sino evitar preguntas.

Influencias del cine y la cultura digital

Series como Mr. Robot, películas como The Batman o Blade Runner 2049, y artistas como Billie Eilish o Ye han influido en la popularidad de este estilo. En TikTok, términos como “anti-core” o “invisible outfit” acumulan millones de visualizaciones. Lo llamativo ahora es lo opaco.

¿Nueva rebeldía o estética escapista?

Para algunos es una respuesta al agotamiento social. Para otros, un comentario visual sobre la alienación contemporánea. Lo cierto es que, en un mundo donde todos gritan por atención, vestir para ser invisible es el nuevo statement silencioso.

Revista Digital

Centennials Edición Noviembre 2025
Edición noviembre 2025
EFFY l Half Page
Publicidad
MAYAN MONKEY LITTLE BANNER
Publicidad
GMA I Take Over
Publicidad