La agricultura tradicional depende, en gran parte, de cultivos anuales que deben sembrarse cada ciclo. Esto implica remover el suelo constantemente, lo que favorece la erosión, libera carbono almacenado y debilita los ecosistemas agrícolas.
Frente a este modelo, los granos perennes están marcando una diferencia real.
¿Qué son los granos perennes?
A diferencia de los cultivos anuales como el trigo convencional, los granos perennes crecen durante varios años sin necesidad de replantarse cada temporada. Sus raíces permanecen activas bajo tierra, fortaleciendo el suelo y capturando carbono de forma continua.
Uno de los ejemplos más conocidos es Kernza, un grano desarrollado a partir de trigo intermedio que puede producir cosechas sin requerir labranza anual intensiva.
Suelo más sano, menos erosión
Las raíces profundas de cultivos como Kernza pueden extenderse varios metros bajo tierra. Esto permite:
- Reducir la erosión causada por viento y lluvia
- Mejorar la retención de agua
- Incrementar la biodiversidad microbiana
- Recuperar nutrientes de capas profundas del suelo
En contraste, los cultivos anuales suelen tener raíces superficiales que dejan el terreno más vulnerable tras cada cosecha.
Menos emisiones, más captura de carbono
Cada vez que el suelo se remueve, se libera carbono almacenado en forma de CO₂. Los granos perennes disminuyen esta necesidad de labranza, lo que ayuda a:
- Reducir emisiones de gases de efecto invernadero
- Capturar carbono de forma más estable
- Disminuir el uso de maquinaria y combustibles
Esto convierte a la agricultura regenerativa en una estrategia climática concreta, no solo en un concepto atractivo.
Producción más resiliente
Además del impacto ambiental, los cultivos perennes muestran mayor resistencia a sequías y condiciones climáticas extremas gracias a sus sistemas radiculares profundos. En un contexto de cambio climático, esta resiliencia es clave para la seguridad alimentaria.
¿Es el futuro de la agricultura?
Aunque todavía están en expansión y enfrentan desafíos de rendimiento y adopción masiva, los granos perennes representan una alternativa viable para transformar el modelo agrícola actual.
No se trata solo de producir alimentos, sino de regenerar los ecosistemas que los hacen posibles.
La revolución verde ya no se trata únicamente de eficiencia. Se trata de equilibrio. Y en esa conversación, los granos perennes están tomando un lugar central.